Gracias. Quiero que sea esta la primera palabra de este texto. Gracias a todas las personas que han firmado y compartido la petición que lanzamos hace unos días un grupillo de periodistas betustenses (http://www.chains.org/contra-el-intrusismo-y-el-amarillismo-en-betusta) o que la han apoyado de alguna manera, porque a todas ellas debo que por primera vez en mucho tiempo crezca la esperanza de que se llegue a la verdad en este caso de los dedos amputados.
Al menos, las mentiras y las medias verdades en torno a este asunto parecen haber perdido un poco de fuelle en los medios nacionales. No voy a ser yo quien niegue que la muerte en pleno directo de un streamer es mediáticamente más impactante que una investigación que avanza a paso de tortuga y que además ha vuelto al punto cero. Entre el reto viral mortal de beberse un galón de bebida energética en una hora y dos dedos amputados que todavía no se sabe ni siquiera de quiénes pueden ser no hay color, eso lo tengo claro.
Quizás simplemente el tema se ha ido desgastando a medida que los detalles truculentos y las informaciones morbosas han dejado paso a los primeros informes forenses con datos objetivos y sólidos.
Con datos consistentes hay mucho menos espacio para relatos fervientes:
El primer dedo y el segundo dedo pertenecen indubitadamente a personas diferentes. No se puede descartar categóricamente el carácter accidental de ninguna de las dos amputaciones, si bien en el primer caso se aprecian lesiones compatibles con reiterados intentos de corte previos al desmembramiento definitivo.
Sea por el motivo que sea, la obsesión mediática por el trucucrimen de los dedos del diablo parece que ha terminado.
Esta semana Investigando de LaQuintaTV tratará el apasionante tema de un hombre de una ciudad mediterránea que ha estafado romántica y cibernéticamente a decenas de mujeres haciéndose pasar por George Clooney. Eso sí que tiene que ser una suplantación de personalidad laboriosa y complicada, para que luego diga Gaitancito que Rebollo y su sobrino han cometido gravísimos delitos de usurpación de identidad.
La doble G, la “jeje” de Giráldez y Gaitán lleva dos programas sin decir ni media palabra sobre Betusta o sobre los dedos del diablo. No me extraña, porque el reporterillo tribulete no me hizo caso, vino anteayer a La Magdalena y, si no acabó como las víctimas de ese “Machetero” argentino con el que tuvo el cuajo de mezclarnos en su confusa intervención en la tertulia, fue porque aquí somos más de tirar a la gente imbécil al río.
Y ahora viene lo importante de verdad. Como ya sabrán, Rebollo está en la calle. Por fin. Como debería haber sido desde el primer momento. No se mata al mensajero. Ya no hace falta degollar chivos, por mucho que lo diga el Levítico. ¿Y qué sería de los apolíneos galanes de las telenovelas turcas sin sus hermosas cabecitas?
De esto no sé a quién debemos dar las gracias, pues la decisión no se sabe muy bien quién la ha tomado realmente: decisión colegiada, responsabilidad diluida. En todo caso, bienvenida sea la corrección de errores y bienvenido sea Íker al barrio de nuevo.
¿Habrá algún tipo de reparación para las personas que han pasado un auténtico calvario por una decisión precipitada tomada para calmar los ánimos de las masas aterrorizadas? ¿Asumirán responsabilidades de algún modo los medios de comunicación que han explotado el caso de forma sensacionalista? ¿Dotaremos a la justicia y a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado de una santa vez de suficientes medios e independencia para que puedan realizar sus funciones adecuadamente? ¿Nos daremos cuenta como sociedad de que debemos desarrollar un sentido colectivo y una conciencia crítica para defendernos de quienes quieren desarticularnos, aislarnos y apresarnos en sus redes a base de clics y meme(ce)s?
Esos serían demasiados golpes de timón para una sola vez, me parece a mí. Al menos el caso ya no navega hacia un cierre en falso y la cobertura mediática parece haberse desviado del peligroso rumbo que había tomado hacia el linchamiento público de un inocente.
Sigan navegando. Seguiremos informando.

