Siempre he pensado que el activismo digital es la forma más frívola de compromiso. Firmar una petición en una página web de campañas de recogidas de firmas es como escribir un mensaje reivindicativo en la puerta del baño de un bar del casco viejo: en ambos casos cada demanda concreta se pierde entre los miles de asuntos variados que las rodean.
República independiente de Betusta, Free Tibet, #govegan!, Viva la URSS, Rojos al paredón, 6*5*7**4*02 la chupo, Burguer Cheeps, kabezabuke estubo aki, Ultras Betusta, Libertad para Rebollo, – tanques + birras, deposite aquí su zurullo, Rodri 21/3/18, covidianos, alcalde kabrón, Men’s Club La Hacienda…
Esto solamente en el baño de caballeros del Acapulco, que, si ustedes lo conocen, es un establecimiento limpio, bien cuidado y que durante la semana es frecuentado por mujeres mayores que quedan a merendar o a tomar café. Es cierto que los fines de semana se llena de jóvenes atraídos por el pincho generoso, el precio de los tercios de cerveza y la relativa cercanía a la zona de copas y al estadio de fútbol.
Les hablo del Acapulco no porque patrocine este espacio (que no lo hace), ni porque me vayan a invitar a algo mañana cuando vaya con mis compañeros de gremio (que dudo mucho que lo hagan), sino porque ha sido allí donde ha surgido la iniciativa de la que quiero hablarles.
En nuestra tertulia periodística informal de cada semana hemos decidido iniciar una recogida de firmas digital para pedir responsabilidad a los medios de ámbito nacional que día tras día enfangan la vida betustense con sus bulos, rumores y chismes infundados.
Somos conscientes de que el activismo digital tiene sus limitaciones evidentes y de que es muy probable que antes de alcanzar un número de firmas suficientemente alto para incomodar a los gerifaltes de las cadenas surja en cualquier otro lugar algún otro caso morboso e impactante. Sin embargo, hemos pensado que debemos hacer algo como colectivo periodístico betustense, aunque seamos más un grupo informal y sandunguero que un sindicato o un gremio constituido como tal.
Esta vez quien está viendo atacada su actividad profesional y su reputación por la mala praxis y el intrusismo laboral de ciertas hienas carroñeras de la información estoy siendo yo, pero mañana pueden ser Víctor, Covadonga, Joaquín o Claudia en sus respectivos trabajos.
No hemos nacido ayer y sabemos perfectamente cómo está el sector, no nos quejamos por quejarnos. Lo que no vamos a permitir es que con nosotros se superen ciertos límites. Quizás deberíamos haber hecho esto antes y haber elevado la voz cuando esos límites se han sobrepasado con otras personas. No lo hicimos cuando los reporteruchos de la tele se metieron en el salón de la casa de una pobre familia a la que la Policía acababa de comunicar que habían encontrado el cadáver de su hija adolescente y puede que la consecuencia de nuestro silencio sea esta.
Dice Gaitán, el sicario de Próximo Confín, en un mensajito pasivo-agresivo de los que suele dejar en redes que “la ciudadanía tiene derecho a ser informada sin cortapisas ni corporativismos”. Sí, evidentemente, Gaitancete, la ciudadanía tiene derecho a ser INFORMADA, lo que quiere decir que tiene derecho a recibir noticias contrastadas, opiniones bien fundamentadas y entrevistas relevantes y no manipuladas para buscar el efectismo. Justo todo lo contrario de lo que hacéis tú y tu programa.
Ya estamos hartos. Queremos poder trabajar como periodistas sin tener que compartir espacio con ese tipo de personajes que ni han estudiado Periodismo (condición que parece que no se considera necesaria para ejercer la profesión, pero que yo pienso que sí sería muy recomendable) ni cumplen los fundamentos del oficio y sus principios deontológicos.
Si quieren un periodismo decente que ofrezca informaciones contextualizadas y busque opiniones autorizadas, firmen nuestra petición AQUÍ y dejen de ver los programas de televisión que están tratando todo este asunto de los dedos cortados como si fuera un circo. Ah, y muy importante también, dejen de seguir en redes las cuentas de estos programas, de sus presentadores, de sus reporteros y de los personajes incalificables que aparecen en sus tertulias.
Aunque no lo crean, perder un gran número de seguidores en redes es un dato (o “métrica”, como lo llaman ahora los directores de comunicación, community managers y ejecutivos publicitarios digitales) que puede hacer caer al presentador más intocable, o, al menos, obligar a cambiar algunos aspectos de un programa.
Sobre nuestra concejala metida a tertuliana no hemos llegado a una conclusión conjunta, así que no les hacemos ninguna petición explícita respecto a ella. Nos limitamos a lanzar al aire una pregunta: ¿hasta dónde un cargo electo debe o está obligado a llegar para hablar en los medios de temas relacionados con su responsabilidad?
Como esto es un texto de opinión (Gaitancete, si hubieras estudiado Periodismo, o algo, sabrías que siempre hay que dejar claro a los lectores si lo que se ofrece es una información objetiva o una opinión subjetiva, que a ti se te olvida siempre), no voy a escurrir el bulto sobre este tema espinoso, especialmente ante la proximidad de las elecciones locales.
La concejala hace bien en acudir a todos los lugares donde la inviten para hablar sobre temas de la actualidad betustense. Habitualmente nuestra ciudad, como el resto de ciudades pequeñas o medianas, no existe en el panorama nacional y hay que aprovechar cualquier oportunidad para hacer ver al conjunto del país nuestra realidad y nuestros problemas. Lo que considero que sus allegados deberían cuidar es la preparación previa de cada intervención. Cada medio de comunicación es un mundo, tiene una agenda muy marcada y unos usos y modos muy concretos. Próximo Confín de Antena2 cultiva el género del bulo y la conspiranoia y ante eso en mi humilde opinión solamente caben dos alternativas: ir y confrontar (opción desagradable y bronca) o no acudir e ignorar (opción muy satisfactoria como espectador anónimo pero muy complicada como persona visible concernida o aludida de algún modo).
Ya ven que a mí me han obligado a optar por la primera, y no por gusto, así que no me queda más remedio que enfrentarme abiertamente a quienes ponen en cuestión mi reputación personal y socavan los cimientos de mi profesión y mi vocación.
Firmen y compartan, por favor: http://www.chains.org/contra-el-intrusismo-y-el-amarillismo-en-betusta.
