Las cosas de palacio van despacio. En los palacios betustenses, más despacio. En el Palacio de Justicia de Betusta, todavía más.
Ya hay informe forense. Puede que ya lo sepan ustedes, puede que no. Los medios locales hemos dado la noticia. Otros no lo han hecho y han preferido seguir esparciendo las teorías infundadas que se les ocurren a sus paneles de tertulianos.
El informe dice que la amputación del primer dedo se produjo con una herramienta de doble hoja curvada, probablemente unas tijeras de podar. Ya solamente ese dato haría tambalearse toda la acusación contra Rebollo, porque el auto de prisión provisional se basa en la suposición de que la amputación se habría realizado “con una macheta hallada en la cocina del domicilio de I. R.”
¿Alguien les ha contado que el señor Rebollo padre, que en paz descanse, era carnicero? En la vista Rebollo hijo se lo contó al juez, pero, a falta de otro sospechoso y de una mejor explicación, la imagen del dedo sobre la madera de una tabla de cortar de las de antaño tuvo mucho más peso que cualquier explicación racional.
Y ahora que la supuesta arma del delito vuelve a ser un simple utensilio de cocina y que el sospechoso no encaja de ninguna manera con instrumento del crimen, ¿qué hará el Juzgado? ¿Decretará la libertad inmediata de Rebollo?
Pues bien, de momento nos vamos a quedar con la duda porque el magistrado titular está de baja y el caso será asumido por una magistrada interina que se incorporará al Juzgado de Betusta a finales de junio.
Por si acaso a alguien se le ocurriera intentar mantener la versión oficial estableciendo alguna relación del único sospechoso con la jardinería, puedo adelantarles que Rebollo no tiene pueblo, que en su bloque no hay parcela ni jardín y que en mi vida le he visto usando una herramienta de mayor tamaño que un destornillador.
Esta inconsistencia, unida a otras tantas que ya hemos ido señalando en este espacio, debería hacer que quien se encargue del caso ponga inmediatamente en libertad a Rebollo. No solo no hay nada en su contra, sino que cada vez hay más y más indicios de que no tiene absolutamente nada que ver con el asunto. De hecho (y quizás no debería escribir esto, pero a estas alturas ya me da igual), este humilde plumilla local tiene mucha más relación con el primer dedo cortado que él, pues ya han podido leer todos los descubrimientos que he ido realizando en torno a su misteriosa aparición en el parque.
He dicho que quizás no debería escribir lo anterior, porque, viendo el nivel de comprensión lectora que nos gastamos y la celeridad de las autoridades por tomar medidas que hagan creer a la opinión pública que la investigación avanza, al final me caen las culpas a mí. En cuanto he caído en la cuenta de que ya me han caído de rebote, poco importa ya lo que pueda decir o escribir.
Ahora que la sospecha es compartida entre Rebollo y yo, cualquier evidencia que descarte a uno puede usarse para inculpar al otro. Jugada maestra del periodismo espectáculo. Horas y horas de teorías rocambolescas.
Sí, Rebollo no pudo cortar el primer dedo porque estaba en su casa ocupado con ya saben ustedes qué turbias aficiones digitales, pero Martín pudo perfectamente hacerse con unas tijeras de podar y cortar el dedo de la pobre víctima desconocida que ha sido secuestrada por la siniestra pareja con qué dios sabe qué terribles fines.
Sí, el segundo dedo no lo pudo cortar Rebollo porque en esos momentos estaba en prisión, pero Martín lo ha hecho para exculpar a su amigo del primer crimen.
Sí, Martín estaba trabajando cuando apareció el primer dedo, pero quién nos asegura que el dedo no lo había puesto él en el parque antes de empezar a trabajar para así tener una noticia que contar en su periódico.
Sí, cuando Martín acudió al parque para cubrir la noticia de la aparición del segundo dedo, la zona llevaba llena de policías desde el mediodía, pero ¿quién nos asegura que no fue él quien dejó el dedo en el parque por la mañana y luego acudió al lugar del crimen de nuevo por la tarde como suelen hacer los asesinos según las series de la tele?
En fin, habrá que tener paciencia y esperar al lento avance de los relojes de los palacios betustenses. Mientras tanto, seguiré firme en mi compromiso de ofrecer información veraz y combatir los bulos y sandeces que esparcen ciertos reporteruchos y sus jefecillos.
Información general: anteayer sobre las 11:27 h. un trabajador de limpieza del Concejo de Betusta encontró en el parque del río Pilones un dedo amputado junto al tronco del árbol alrededor del cual estaba recogiendo plásticos y latas con unas pinzas. En una primera observación, la Policía cree que pertenece a una persona diferente a la víctima de la primera amputación, aunque el borde de la herida en ambos casos es muy similar, por lo que se ha establecido preliminarmente que la herramienta utilizada en ambos casos podría ser la misma.
Información particular: el día en que apareció el segundo dedo el menda estuvo en la redacción desde primera hora hasta que luego se tuvo que pasar toda la mañana en el estadio, cubriendo el entrenamiento de la Unión Betustense y la posterior rueda de prensa del entrenador, de la que pueden conocer todos los detalles en la noticia de La Nueva Betusta que escribí al término de (y un poquito durante, lo confieso) la misma.
Aquí les dejo el enlace, por si tienen a bien pinchar y subirnos un poco las visitas: http://www.lanuevabetusta.es/456239/union_liga_solo_sirve_ganar.
