No sé qué nos pasa, pero los hombres estamos mal. Ellas tampoco están bien, desde luego. Nosotros hemos perdido el norte. Lo de Facebook era triste, lo de las nuevas redes es increíble.
Hace un par de días mi sobri me hizo un par de perfiles en las redes que usa la gente que ya no pertenece al pleistoceno de internet como yo, porque lo único que había podido encontrar sobre el dedo cortado en mi muro de FB había sido enlaces a noticias rancias, memes absurdos y larguísimos textos llenos de opiniones cascarrabias sobre lo mal que está la sociedad desde que la gente emplea su tiempo en publicar sus cosas en internet.
El primer perfil era más o menos compatible con lo que soy en realidad. Resultado: publicidad a mansalva de clínicas estéticas, restaurantes y clubes con precios directamente ofensivos, mensajes privados de supuestas mujeres que quieren conocerme, ofertas irrechazables de medicamentos prohibidos y tratamientos mágicos contra la impotencia sexual, la alopecia o la obesidad, peticiones de seguimiento de las mismas personas que ya me seguían en mi prehistoria digital, perfiles sonrojantes de gente a la que antes respetaba…
Reconozco que la idea del segundo perfil ha sido mía. Jess y Cris lo dicen mucho: valemos más por lo que nos cuentan que por lo que hacemos. Algo similar a lo que antes decían los camareros. Al personal se le suelta la lengua cuando se relaja. Antes mucha gente se relajaba en la barra del bar. Ahora lo hacen frente a la pantalla. Y detrás de una máscara es mucho más fácil bajar la guardia y contar cosas que a cara descubierta jamás contarías.
A Cris y a Jess nunca se les va la lengua con cosas de su trabajo. Y todo lo que sé sobre su trabajo lo sé por cliente, no por vecino.
Jenny19 también es muy profesional y muy discreta. Vamos a ser. Ella y yo, porque con esa máscara el panorama de lo que se recibe es muy distinto. Ni me imaginaba lo que puede suponer ser mujer en redes. Prefiero no imaginarme lo que vivirán Cris y Jess con el contenido que publican ellas.
Pensándolo fríamente, el anzuelo es zafio a más no poder. Chica que acaba de llegar a la ciudad y que quiere enterarse de cómo funciona todo. ¿Y eso del dedo cortado del que habla todo el mundo de qué va? ¿Y qué puede significar eso del dedo del diablo que sale en muchas publicaciones?
Reacción inmediata. Oye, chica, yo te cuento. 99% hombres. Sorprendentemente muchos cuarentones. Creía que los de mi quinta seguíamos en Facebook, pero parece que no, que el único que no había evolucionado era yo.
Casi mejor no haberlo hecho, porque vaya cuadros… Escalada, bailes latinos, triatlón, ultrarunners… Y a la mitad más o menos los conozco y solamente escalan las escaleras del bloque cuando no funciona el ascensor, bailan sujetando la barra como yo, solamente hacen decatlón el primer sábado de junio para comprar ropa deportiva que luego no usan en todo el verano y lo único en lo que compiten es en ultrapostureo contra el resto de gente que publica sus vidas de ensueño más falsas que las fotos de Jenny19.
Ay, las fotos… La IA hará maravillas simpsonizando fotos o haciendo retratos manga, pero con Jenny creo que no se ha esmerado mucho. De todos modos, da igual porque intuyo que el truco debe estar en dar megustas a todo bicho viviente y en disparar fueguitos a discreción.
Si no te fijas mucho, las fotos de Jenny pueden parecer todas imágenes reales de una chica joven, aunque entre unas y otras no haya a veces demasiado parecido y aunque en algunas haya una expresión bastante inquietante en los ojos, como si quien te estuviera mirando desde el otro lado de la pantalla fuera un androide malvado. Ahora que caigo, en la foto de perfil Jenny se da un aire a C-18 de Bola de Dragón. Claro, así visto es normal que le manden a la pobre tantas solicitudes de amistad rijosas… Cuántas fantasías tecnoeróticas habrá protagonizado la mítica Lazuli… Aquello que nos bullía en la mente con quince años sí que era ciberporno y no estas aberraciones que me salen en los banner del blog de Rubén. Menos mal que es un blog normal y corriente sobre el caso del dedo cortado, porque si llega a tratar sobre citas secretas con betustenses casadas se produciría una coincidencia cuántica entre el contenido de la página y la publi de las ventanitas emergentes que llevaría seguramente al colapso de internet y al hundimiento de la civilización actual. Y nos los mereceríamos, me temo.
En fin, que tiran más dos tetas (aunque sean androides) que dos carretas (o que dos Teslas). Tiran más dos Testlas que dos carrestlas. Chiste mortal, aunque, si lo publico con una foto de Jenny mostrando pechuga, me da que va a recibir muchos más likes que las pedradas que recibiría yo si lo contase con mi imagen real.
Eso sí, en cuanto se sepa que es más falsa que Carmen Mola ya no nos cuenta nadie nada sobre lo de los dedos.