II.12 – La primera regla

La primera regla del club es no hablar del club de la lucha. Eso decía Tyler Durden en la peli. Ahora que alguien ha filtrado a la prensa que me han citado a declarar creo que lo más lógico es seguir la norma de Durden y negarme a hacerlo. ¿De qué club de la lucha me hablan ustedes? Yo no conozco ningún club de la lucha ni he prometido guardar silencio sobre su existencia.

Ya sabía que la mayor parte de periodistas son unas hienas y que no tienen ningún respeto por las normas de su propio oficio. Hasta Rubén, que es del gremio, lo da a entender en su blog, así que no estoy haciendo ninguna revelación asombrosa. Sin embargo, esto de publicar una foto en las noticias es una putada tremenda.

El de la foto podría ser yo, mi primo segundo Antxón, o podría ser un fulano detenido por el FBI en Tucson, Arizona, pero la gente no ha tardado ni diez minutos en esparcir el rumor por ahí. Ya andan susurrando que ese es el Íker, el de La Magdalena, el hijo de la viuda del carnicero.

Mientras lo susurren cuatro vecinos chismosos me importa tres cojones. Lo que me jode es que algún reportero carroñero pueda venir a molestar a mamá con preguntas sobre mí o que a alguna vecina que yo me sé le dé por comentar los rumores a voces en el rellano.

Por lo menos han respetado la costumbre de poner solamente las iniciales. Nunca lo había entendido, lo confieso, pero hoy me alegro de esta norma tanto como a lo mejor la están maldiciendo Indalecio Ruiz, Ignacio Ramírez o Inocencio Ramos.

En todo caso, solamente me han llamado a declarar para que les cuente todo lo que hemos averiguado. Que luego los de la tele sean unos sinvergüenzas y den a entender a la gente cosas que no son eso ya no es mi culpa, pero los que me conocen o leen el blog de Rubén saben lo que hay en realidad.

La opinión de Rubén es que mañana debería aportar solamente las pruebas que me pidan hasta que consigamos una teoría sólida sobre quién está detrás de lo del dedo, porque, según él, en estos momentos la poli solamente tiene medios para investigar pistas sólidas.

Solamente espero que la gente no se vuelva demasiado loca con el tema. Lo malo es que en eso la tele no ayuda nada de nada, porque la teoría del loco drogado con setas que han sacado los de Próximo Confín no hay por dónde cogerla. Ya no son lo que eran, está claro. En eso Rubén tiene toda la razón, así que supongo que tenemos que darle las gracias por abrirnos los ojos a todos los que hemos sido seguidores del programa.

Además por eso, creo que la gente de bien de Betusta también le debemos estar agradecidos por todas las molestias que se toma para buscar, investigar y publicar en su blog pistas reales sobre el caso del dedo que contrarresten las locuras que sueltan en otros lugares.

Personalmente, yo también le tengo que agradecer a Rubén Martín haberme defendido públicamente en su blog personal del linchamiento que algunos medios están alentando contra mí. En realidad no me defiende a mí en particular, sino a ese I. R. sobre el que tantas barbaridades se están escribiendo y diciendo, pero, viendo lo que comenta la gente cada vez más abiertamente, él es el único que va a poder intentar librarme del lío en que me están metiendo entre unos y otros.

No es culpa suya que sus comentarios sobre los descubrimientos que hemos hecho el sobri y yo hayan sido malinterpretados por periodistas malintencionados y sabuesos mal dirigidos. Al contrario, lo que ha ido escribiendo en todo momento es para mí un ejemplo de honestidad y discreción, y no lo digo porque sea amigo.

El problema habrá venido por algún chivato cabrón que ha atado cabos y se ha ido de la lengua. También es mala suerte, porque leer el blog de Rubén tiene un pase, pero para meterse aquí hay que ser muy friki. Tiene que haber sido algún conocido que se ha enfadado por lo de Jenny19 y que no ha visto El club de la lucha.

Hay normas, joder. De toda la puta vida: en el barrio no se habla con la poli salvo que sea algo muy chungo y a los periodistas se los despacha con cuatro comentarios generales para que se queden tranquilos y se vayan al centro, que es la única zona de la ciudad que les interesa. Solamente cruzan el río para estas cosas y mira el lío que te preparan si te descuidas.

Como alguien se salte la de que las madres son sagradas, te juro que no sé lo que le hago. Ya ves lo que me preocupa que me quieran meter en el embrollo este cuatro reporteros sensacionalistas. Tengo pistas y, en cuanto tengamos cerrados algunos flecos sueltos, se lo paso todo a la policía, Rubén lo publica en el periódico y dejamos a todos esos imbéciles a la altura del betún.

Pero me fastidiaría mucho que mi madre se angustiara con el tema, que ya bastante mal lo está pasando por el miedo que le han metido en el cuerpo con tanto rumor y tanto revuelo. Menos mal que desde que empezó todo esto le tengo prohibidísimo ver Antena2 y que en casa solamente entra La Nueva Betusta los domingos porque viene con el suplemento.