¿Era Virginia Woolf la que dijo que el “Anónimo” que firmó tantas obras antiguas seguramente eran mujeres? Da igual, será una de esas frases sacadas de contexto de la Woolf o de Simone Beauvoir que se ponen en bolsas de tela o en tazas para hacer la revolución feminista.
La frase tiene toda la razón del mundo, porque el mundo era como era y sigue siendo como es (si no, que se lo pregunten a Jenny, a Cris, a Jess o a cualquier tía que nos tenga que aguantar a la horda machuna con nuestras mierdas de toda la vida). Ahora bien, tampoco creo que la sociedad vaya a cambiar mucho por publicar frasecitas trilladas en redes y por dar la chapa con discursos enrevesados que es imposible saber adónde quieren llegar.
El primer comunicado de #eldedodeldiablo es anónimo, sí, pero el artículo de Cova sobre el tema es simplemente delirante. Es la tía más inteligente que conozco, no puedo tener mejor opinión de ella, hasta a veces leo la mierda de periódico en el que escribe aunque en el fondo sepa que lo que hay que hacer es boicotearlo y bloquearlo en todas partes por lo hijoputa que es el director. Sin embargo, esto de que el dedo es de una mujer que no se atreve a denunciar no tiene ni pies ni cabeza. Pensando mal, y seguramente acertando, el cabronazo del director se lo habrá mandado escribir a Cova para que todos los misóginos antifeministas de la red entren a ponerle comentarios desagradables. Al fin y al cabo, son visitas, y las visitas son dinerito.
Si ganase dinero con esto, entre ayer y hoy me habría dado para un cafetillo, porque hay que ver cómo han subido las visitas con la historia de Jenny. Casi todo insultos y amenazas, también es verdad.
Aunque las reivindicaciones de todo tipo han sido flipantes. Menos mal que el sobri me activó la moderación de comentarios. Solamente habría dejado uno y creo que sé de quién es, pero he pensado que mejor quitarlos directamente. Total, me da igual lo que piense quien lea esto y no pienso dejar que esto se convierta en un púlpito para que los iluminados de turno echen sus sermones a cuento del misterio del dedo cortado.
Los intentos de apropiación de los nacionalistas centralistas y separatistas han sido geniales. Ambos con los mismos argumentos estúpidos, pero mal escritos en distintas lenguas. Diversión con banderas.
El de Próximo Confín entrando por privado a saco a la pobre Jenny para sacarle cualquier tipo de información sobre el dedo, o una entrevista sobre lo que ella quiera, o unas fotos para un casting de la tele, o una cena y luego una fiestecita estátópagao. Menuda rata, lo que sea por subir audiencias o bajar bragas.
Pensaba que, desde que los vampiros son ídolos románticos emo, lo del ocultismo ya no se lo tomaba nadie en serio. Oye, quién sabe, seguro que hay rituales de magia negra muy raros, pero que un grupo satánico firme un comunicado reivindicando la amputación de un dedo con el lema “el dedo del diablo” es demasiado obvio hasta para una red social plagada de terraplanistas. Sería como si una secta de adoradores de Belcebú asegurase que son ellos los que están realmente detrás de la muerte de Maradona con el título “la mano de Dios”.
De todo lo que le llegó a Jenny antes de la avalancha de barbaridades de hoy, las dos únicas pistas que me han parecido más viables han sido unos mensajes con los hashtags #lostontosmiraneldedo y #eldedodeldiablonoesloqdicen.
En el primero hay veintitantas publicaciones y en el segundo unas doce o quince. Es poco comparado con los centenares en el hilo de los nostálgicos del imperio soñado o los sesenta y muchos del de los nostálgicos de la aldea inventada, aunque en esos la mayoría de mensajes huelen a bot desde aquí.
Los mensajes sobre los tontos que miran el dedo critican casi todos la hipocresía de la ciudad, que está obsesionada por algo que en el fondo es una tontería para no tener que pensar en los problemas enormes que tenemos. No sabría decir si estoy de acuerdo o no con los mensajes, porque a mí sí me interesa el asunto del dedo por lo que es y no como excusa para no pensar en la subida de los alquileres o la turistificación del centro de la ciudad. Cómo no voy a preocuparme por un dedo cortado que aparece en un parque a cinco minutos de mi casa. Si prácticamente cada vez que bajo a la calle me encuentro con algún reporterillo preguntando bobadas sobre el dedo a la gente del barrio…
Da la impresión de que quienes han escrito en #eldedodeldiablonoesloqdicen en general saben mucho más de lo que cuentan, aunque de momento no sé si es porque lo saben realmente o porque las informaciones misteriosas funcionan muy bien en internet y nuestra mente se pone a mil intentando rellenar esos huecos con ese tipo de mensajes difusos.