I.7 – Algunas pruebas

Lean esto hasta el final y les prometo que después de hacerlo se preguntarán por qué estas pruebas han sido obviadas hasta el momento.

Me adelantaré en la respuesta para que nadie pueda acusarme de poner en duda la actuación policial y judicial en el caso.

Soy consciente de que actualmente muy poco de lo que se publica en ciertas plataformas puede ser tomado en serio, especialmente en algunas redes sociales que se han llenado de bots y trolls.

Por ese motivo considero prudente y conveniente poner en cuarentena toda la información aparecida en esos lugares hasta que sea verificada de algún modo por otras vías.

Teniendo en cuenta que casi diez días después de que se encargaran las pruebas anatómicas, dactilográficas y genéticas del dedo aún no han llegado a Betusta los resultados de los laboratorios centrales, no creo que a nadie le extrañe que a mis fuentes policiales no les conste que desde la Brigada Tecnológica se haya comenzado a investigar las publicaciones que voy a revelarles.

No me toques el Pilones [@nometoqueselpilones] (2024, 5 de mayo). “No saben d lo ke [sic]hablan. El dedo señala a la luna y ellos miran al dedo. #eldedodldiablo” [Fotografía de un dedo amputado sobre la hierba de un parque]

Betusta’s Stain [@betustastain] (2024, 5 de mayo). “El dedo que señala el camino que segiremos [sic], el dedo dl diablo” [Fotografía de un dedo amputado sobre la hierba de un parque].

Miedoyascoenbetusta [@ascomiedo_betusta] (2024, 5 de mayo). “El valor se muestra con echos [sic]. #eldedodeldiablo” [Fotografía de un dedo amputado sobre la hierba de un parque].

Señorita betusta [@srtabetusta09] (2024, 5 de mayo). “para salvarse el precio q hay q pagar puede ser alto #losdedosdeldiablo” [Fotografía de un dedo amputado sobre la hierba de un parque].

Karrusel743 [@743krrusel] (2024, 5 de mayo). “#eldedodeldiablo la libertad tiene un precio y pocos lo pagan” [Fotografía de un dedo amputado sobre la hierba de un parque].

Pekeña_Magia [@pknamagia] (2024, 5 de mayo). “Quise cambiar el mundo y nada cambio [sic]. Cambie [sic] yo y cambio [sic] todo #eldedodeldiablo” [Imagen motivacional con el mismo texto que el del mensaje]. [Fotografía de un dedo amputado sobre la hierba de un parque].

Estos son solamente algunos de los centenares de mensajes que pudieran estar relacionados con el caso que mi amigo y su sobrino han recopilado en carpetas perfectamente organizadas, por fecha, por tema, por red social, por tipo de publicación, etc.

Reproduzco estos seis porque son los primeros en utilizar de algún modo la etiqueta #eldedodeldiablo o alguna de sus variantes y porque incluyen una fotografía del dedo amputado en el parque.

Por un lado, me alegra que la foto que aparece en todas esas publicaciones sea la que hice yo mismo del dedo aparecido en el parque del río Pilones el 5 de mayo antes de que se lo llevaran para realizar en la capital todos esos análisis cuyos resultados aún no han llegado. Gracias por sus visitas a la web del periódico a quienes estén detrás de esos perfiles, pero la próxima vez agradecería que por lo menos incluyeran el enlace a la noticia, que todos los clics cuentan y este trimestre vamos un poquillo flojos a pesar del revuelo causado por el caso.

Por otra parte, ojalá las fotos de esos mensajes no fuesen esa imagen difundida y replicada por doquier sino instantáneas propias tomadas in situ por sus autores, pues esa pista digital sin lugar a duda resultaría muy relevante.

Lamentablemente, parece que lo de los derechos de autoría en internet no va a resolverse nunca y que la pereza digital pesa tanto que hace más sencillo usar una imagen descargada en la galería del móvil que emplear unos segundos en abrir la aplicación de fotos, quitar la cámara de los selfis y enfocar de un modo medianamente decente lo que tenemos delante.

No ofreceré más información sobre esos mensajes ni sobre las personas que se esconden detrás de esos seudónimos para no desvelar datos que de momento es preferible que queden ocultos para el gran público, los medios de comunicación en general y los investigadores oficiales del caso, aunque voy a resumir brevemente la tesis de mi amigo sobre ellos, pues es el punto de partida para las investigaciones que vengan a partir de ahora.

Según los datos recopilados en su PC, estos seis mensajes estarían escritos por personas diferentes, residentes en Betusta, indudablemente centennials, y que estarían involucradas directamente en los sucesos. Y hasta aquí puedo contar.

Y a partir de ahora llega el turno para este periodista de provincias de la generación X, o milenial, o xenial, depende de la fuente consultada, de culminar toda esta investigación sobre ese misterioso dedo del diablo, de forma que se demuestre que no tienen ninguna base ni la teoría del secuestro, ni la del asesino en serie, ni ninguna de las conjeturas delirantes que se empeñan en difundir algunos medios amarillistas de la capital.